PARLAMENTO

No sólo de buenas intenciones

Proyecto de ley intenta formalizar e igualar los procesos de adopción

La Cámara de Diputados aprobó la semana pasada el proyecto de ley
de adopción que modifica el Código de la Niñez y la Adolescencia.

La iniciativa parlamentaria, que obtuvo 40 votos en 53, regresará a
Senadores para su sanción definitiva. De aprobarse, permitirá que el
Instituto del Niño y el Adolescente del Uruguay (INAU) sea la única
institución habilitada para regular las adopciones, es decir, para
asignar y seleccionar las familias adoptivas. Además, posibilitará a
todo tipo de parejas (de igual o diferente sexo) adoptar de forma
plena.

Actualmente, la legislación uruguaya permite adoptar de forma plena
sólo a los matrimonios, las parejas que no están casadas sólo pueden
realizar una adopción simple. La diferencia radica en que la segunda
opción no le concede al niño todos los derechos hereditarios. La
abogada Diana González, autora del proyecto de ley y asesora de la
senadora Margarita Percovich, contó a la diaria los orígenes de la
propuesta para modificar el Código de la Niñez y la Adolescencia, que
se presentó a fines de 2005. A su entender, eso era algo que estaba
pendiente desde 2004, cuando se aprobó el Código de la Niñez y la
Adolescencia, que no resolvía el manejo de los niños y niñas recién
nacidos ni proponía los controles necesarios.

Según González, sólo la cuarta parte de las adopciones se realiza a
través del sistema oficial, el resto se hace de manera informal. “Eso
pone en riesgo los derechos humanos de los niños que pasan de una
familia a otra sin ningún control ni garantías, promueve los casos de
venta de niños y que estén en manos de personas que, aunque tengan
buenas intenciones, carecen de las condiciones para paternar y maternar
adoptivamente, lo que implica aceptar como hijo a un niño que nació de
otras personas y tiene una historia que hay que acompañar y
comprender”, dijo.

Tal como explicó González, en la práctica, había quienes burlaban
la exigencia de pasar por el informe técnico de INAU encargado de
evaluar y estudiar a las personas con intenciones de adoptar, lo que
permitía que tanto una vecina como un médico pudieran entregar un niño
en adopción. Una vez que eso sucede, la persona simplemente deja pasar
un año para lograr que la tenencia se convierta en adopción, ya que los
jueces hacen la vista gorda a esas situaciones de irregularidad porque,
de otra forma, tendrían que sacarle el niño a la pareja. “Lo que
pretendemos ahora es que todas las personas que tengan intenciones de
adoptar estén obligadas a pasar por el juez, que no haya entregas
presionadas de niños y que la elección se realice de la mejor manera
posible a través del Estado y con distintas garantías. Eso no quiere
decir que INAU no pueda trabajar con alguna organización”, dijo.

Por ejemplo, según afirmó González, el Movimiento Familiar
Cristiano, que desde hace 45 años se dedica a instrumentar adopciones,
podrá seguir siendo intermediario siempre y cuando las familias se
atengan a los controles de INAU. Se estima que de las 250
legitimaciones adoptivas que existen anualmente sólo 50 pasan por el
sistema oficial.

A éstas habría que sumar las que ni siquiera pasan por un juzgado.

En cuanto a los modelos de adopción, la abogada explicó que las
personas que no están casadas sólo tienen oportunidad de adoptar a
través del modelo simple. “A través de esta modalidad, los niños no
tienen los mismos derechos hereditarios que los demás hijos de la
persona. No tienen los dos apellidos, no se establecen vínculos
jurídicos con el resto de la familia y si les pasa algo a los padres
adoptivos el niño queda solo. Este sistema está sustentado en una
ficción y es que ese niño sigue perteneciendo a una familia de origen a
la que supuestamente heredaría. Se genera una injusticia legal porque
la ley discrimina según el estado civil de los adoptantes”, señaló.

El proyecto deja la puerta abierta para que las parejas
homosexuales puedan adoptar con todas las garantías. Tal como explicó a
la diaria el diputado oficialista Javier Salsamendi, esta iniciativa
legal establece que no sólo podrán adoptar en forma plena quienes están
casados sino que también lo podrán hacer los concubinos. “En función de
que está aceptado el concubinato de personas del mismo sexo, eso les
permitiría adoptar al igual que cualquier otra pareja”.

Según la abogada, “la ley actual no prohíbe que las personas
homosexuales puedan adoptar; de hecho lo hacen a través del sistema
simple.

La opción sexual del adoptante no es algo que consulte el juez. No
significa que ahora vayamos a decir cuáles son los mejores adoptantes,
lo que dice el proyecto de ley es que a partir de hoy todos los niños
tendrán todos los derechos, cualquiera sea su padre o madre. No
cambiamos la realidad sobre quiénes pueden adoptar o no”, dijo.Se
establece, además, la existencia de hogares de acogida, en los que se
podrá recibir niños o adolescentes sin llegar a la adopción. ¦ Inés
Acosta| LA DIARIA