OPERACION MEMORIA

Cuando el gobierno de Lacalle desalojó Funsa. Si ganan los blancos ¿volverán las embestidas bagualas contra los sindicatos?

Por Miguel Flores (*)
"Inaudita violencia" titulaba el desaparecido diario La Mañana el martes 14 de enero de 1992 al referirse a la

represión que sufrieron vecinos y trabajadores cuando fueron desalojados a las 15.20 del día anterior los trabajadores de la empresa Funsa. Guillermo Chifflet, en ese entonces diputado socialista, sostuvo en momentos que se procedía al ataque policial contra los presentes que el parlamento debía interpelar a los ministros Juan Andrés Ramírez (titular del Ministerio del Interior - MI) y a Alvaro Carbone (titular del Ministerio de Trabajo y Seguridad Social - MTSS).
El movimiento sindical vivió pagar un precio muy caro por la recuperación de la democracia. Dirigentes y trabajadores fueron presos, algunos aún continúan desaparecidos, otros fueron asesinados, exiliados o marginados laboralmente. A pesar de todos los riesgos los obreros se opusieron a la dictadura cívica militar desde el principio y fueron principalmente los gremios de los trabajadores los que desafiaron a los dictadores. Incluso fueron los que realizaron durante el régimen de facto el primer acto de masas el 1º de mayo de 1983. Fue la primera vez que el miedo desapareció y miles de personas se concentraron frente al Palacio Legislativo y reclamaron libertad, democracia e información sobre los desaparecidos.
Muchos políticos que hoy hacen gárgaras con la democracia poco hicieron y poco se jugaron para recuperarla. Los trabajadores, en cambio, históricamente han puesto en juego su vida en defensa de los derechos laborales, humanos y de la democracia. Se podrán decir muchas cosas sobre algunos conflictos o como se comportan algunos dirigentes de ultraizquierda, pero nadie puede desconocer el rol que ha jugado la central única sindical de nuestro país en defensa de la libertad y la democracia.
Hoy, en tanto, nos encontramos con que miembros de las Cámaras de Empresarios, a quienes en la mayoría de los casos no los vio en la calle reclamando democracia, critican al gobierno del Frente Amplio (FA) porque aprobó varias leyes que contemplan a los trabajadores. Hoy las domésticas tienen derechos, los trabajadores rurales fueron contemplados, los jubilados cuentan con mejores ingresos, se incrementaron las Asignaciones Familiares, etcétera. Por eso estos empresarios se quejan. Claro, nada decían cuando sus asesores o empleados gobernaban y las leyes se hacían para favorecerlos a ellos. Ahora que se está aplicando un poco de justicia, donde se trata de que la explotación no sea lo habitual, los patrones patalean. Siguen aferrados a la consigna de que no hay mejor sindicato que el que no existe.
Durante este gobierno los defensores de los "dueños" del país perdieron los privilegios que les da el Estado y ello los llevó a convertirse, en muchos casos, en asesores o representantes de las Cámaras. Y, por ejemplo, nos encontramos con que el doctor Daniel Hugo Martins, que fue ministro de Defensa y de Economía de Lacalle, es el abogado del grupo belga que está en la Terminal Cuenca del Plata (La República 05/07/2009). Días pasados también se informó en varios medios que muchas de las empresas constructoras que le iniciaron juicio al BHU también tienen como abogado a Martins.
Un editorial de La República del 21/01/08 indicaba que "Cuando el doctor Luis Alberto Lacalle ocupó la Presidencia de la República, a mediados de su gestión anunció o alertó a la ciudadanía sobre la existencia de una especie de conflagración contra su persona y su administración. Consideraba que se trataba de un golpe bajo ya que hasta ese momento el balance de su gestión, mirado desde su óptica, era muy positivo, con grandes avances para el país". Incluso se llegó a decir que la "embestida baguala" apuntaba a desprestigiar al Partido Nacional (PN), por lo que cualquier cuestionamiento se convertía en un ataque a esta colectividad política y no a la gestión de Lacalle. Por esta razón debe ser que no realizaron ninguna denuncia ante la justicia y fue la oposición la que llevó adelante las acciones ante el Poder Judicial que determinaron el procesamiento de varios integrantes del entorno del ex presidente nacionalista. Que diferencia con esta administración, ya que es quien realiza las denuncias correspondientes cuando ello corresponde.
Mas adelante en el editorial de La República se sostenía que "El resultado no podía ser otro que grandes ganancias para aquéllas y la destrucción del aparato productivo nacional al que no se le otorgó, salvo honrosas excepciones, la oportunidad de poder adecuarse a la nueva política. Fue el gran momento de la especulación, de las importaciones, de los buenos sueldos para los afortunados que tenían trabajo, del fortalecimiento de la plaza financiera, de las sociedades anónimas off Shore. La euforia herrerista llegó a acuñar sentencias lamentables como " ellos hacen como que trabajan, yo hago como que les pago", " a los jubilados les vamos a ir atrasando los pagos de manera que a fin de año en vez de 12 remuneraciones reciban 11". "el país está muy bien, miren los índices de venta de 0 Km.". Solamente le faltó afirmar, como lo hizo su contemporáneo y amigo Carlos Menem, que el país formaba parte del primer mundo".
Un poco de historia
Los trabajadores de la empresa del rubro del caucho se encontraban en conflicto y ante la falta de avances en las negociaciones y las medidas represivas que llevaban adelante las autoridades de la firma fue que se resolvió ocupar la planta que está ubicada en el barrio Villa Española. A las seis de la mañana del lunes 13 de enero de 1992 recibo una llamada en mi domicilio comunicándome un ocupante de la planta industrial Funsa que estaban rodeados de "milicos" y que los iban a desalojar. Una hora después me encuentro en la fábrica junto a dirigentes de la central sindical y a trabajadores del caucho. De forma inmediata me comunico con Enrique Alonso Fernández, Director entonces de La Mañana, y poco tiempo después llega un reportero gráfico. Ya estábamos prontos para documentar lo que horas después sería la primera represión hacia los obreros del gobierno de Lacalle.
En la página 4 del matutino se publica que "Luego de 10 horas de intensa espera fue desalojada, en 15 minutos, la planta industrial de la empresa Funsa. Si bien los trabajadores que se encontraban ocupando se comenzaron a retirar a las 15.28 en forma pacífica, luego que un camión de las fuerzas de choque arrancaran el portón de acceso y que se los conminara a desalojar el recinto, en el exterior de la planta se vivió un feroz enfrentamiento entre la fuerza pública y unas 200 personas que se encontraban en las inmediaciones. (…) La desocupación de la planta industrial, si bien se comenzó a gestar a partir de las 5.30 de ayer (lunes 13/01/92), tuvo su pico mas alto cuando a las 13.37 se reúnen los trabajadores en asamblea. Cuando están por decidir si abandonan o no la ocupación se anuncia que el Ministerio del Interior comunicó que tenían 15 minutos para desalojar Funsa.
Ante este anuncio, los trabajadores, por aclamación, resolvieron mantenerse hasta que la fuerza pública los retirara del lugar. Minutos antes, 12 para ser mas precisos, se retiró de la fábrica de productos de caucho el gerente de Funsa Joaquín Próspero y la escribana de la empresa que participó en la elaboración de las actas firmadas por los trabajadores y los representantes industriales. (…) Un grupo de coraceros pasó, a las 14.55, a todo galope por la puerta principal de Funsa mientras los trabajadores gritaban escucha, escucha, arriba los que luchan. En esos momentos, también, el encargado del operativo se comienza a acercar con otros coraceros y personal de GEO a la puerta de la fábrica. (A partir de ese momento) en los alrededores el caos es total, gente que corre de los funcionarios policiales que reprimen a pie y a caballo".
Finalmente a las 15.35 el personal de Funsa deja la planta y marcha, acompañado durante dos cuadras por el personal encargado de reprimir, hacia su sindicato, donde se resuelve declararse en huelga. El PIT-CNT pocos días después llevó adelante una detención general en apoyo a los trabajadores reprimidos y en rechazo a la violencia ejercida por el gobierno de Lacalle en la desocupación de Funsa.
Durante toda la jornada del desalojo Chifflet intentó negociar en todo instante para que no se llevara adelante la brutal represión. Una vez consumado los hechos sostuvo que "la comisión permanente parlamentaria debería proceder a interpelar a los ministros responsables de estas áreas -del interior Ramírez y de Carbone de Trabajo- porque no hay derecho a que el gobierno se lave las manos y los ministerios correspondientes no tengan delegados presentes cuando se suscitan hechos como éstos. Es inconcebible que el mismo gobierno se declare neutral (…) y que en determinado momento diga si los trabajadores no aceptan determinada fórmula se retiran de las negociaciones. Eso no es una actitud de gobierno, sino de patronos. Hay que poner los pies en la tierra y saber que los conflictos se arreglan conversando, porque sino, se precipitan hechos de violencia como los de esta tarde".
Por su parte el ministro Ramírez decía ese día que "cuando se hace una ocupación quienes la realizan saben que el Ministerio del Interior si es llamado deberá hacer cumplir la ley. (…) En varias oportunidades, siempre en horas de la mañana se fueron alargando los plazos, siempre a solicitud de la parte obrera, plazos que se concedían como ellos lo solicitaban, pero poniendo una hora tope que eran las dos y media de la tarde. Llegado este momento se procedió a actuar de acuerdo a lo solicitado y siempre dentro de la ley, utilizamos para ello las fuerzas policiales que estaban apostadas desde las primeras horas del día en las inmediaciones de la planta emplazada en la zona de Villa Española".
Las páginas 2, 3, 4 y 5 de La Mañana se documenta el proceso de negociación y gráficamente se publican algunos aspectos de la violenta represión ejercida contra los ciudadanos. Una ilustración de Jardín muestra a Lacalle con un hacha cortando tres cuerdas que se unen (que es el ícono del PIT-CNT). Hoy la amenaza del candidato nacionalista no es un hacha, ya que pasó a la motosierra. Pero, el bicho humano es el único animal que tropieza con la misma piedra más de una vez. Confiamos, por el bien del país, que en esta oportunidad ello no pase. | BITACORA - LA REPUBLICA