Política, obras e inversiones históricas en Energía en el gobierno del Frente Amplio

Una revolución en silencio 

por Edgardo Ortuño, Subsecretario del Ministerio de Industria, Energía y Minería 

El primer gobierno del Frente Amplio asumió con éxito el compromiso de cambiar el rumbo del país llevándolo de la crisis al crecimiento. El compromiso en nuestros sucesivos gobiernos debe ser avanzar del crecimiento al desarrollo. Ello es posible con audacia, vocación transformadora y una mirada que no se quede corta atendiendo los temas del momento, sino por el contrario, fije objetivos a mediano plazo, encare obras y proyectos fundamentales que abran paso a un futuro aún mucho mejor. 

Luego de más de siete años de evolución positiva de los indicadores económicos del país, entre los que se destacan niveles de inversión y empleo históricos, el gran desafío que compartimos las uruguayas y uruguayos es consolidar el crecimiento económico, avanzando hacia un verdadero desarrollo con mayores niveles de bienestar y justicia social, sustentado en el fortalecimiento y la diversificación de la estructura productiva, la inclusión social con una fuerte apuesta a la educación, el crecimiento de las infraestructuras (transporte, energía, telecomunicaciones) y el avance del proceso de integración regional. 

En ese marco, la nueva política energética adquiere un valor estratégico. Luego de décadas sin obras significativas, a partir del camino iniciado en el período anterior y fundamentalmente con las definiciones e inversiones aprobadas en este gobierno, Uruguay tendrá en 2015 una realidad radicalmente diferente en materia de energía, habrá multiplicado sus capacidades, desarrollado nuevas fuentes y superado sus limitaciones actuales disminuyendo su dependencia del petróleo y las lluvias, aprovechando eficientemente sus recursos naturales, los propios de sus capacidades agroindustriales, el sol y el viento, protagonista fundamental de este cambio. 

Si por revolución se entiende la transformación profunda de una realidad a nivel de su estructura, bien puede afirmarse que Uruguay está procesando en silencio, una revolución de su matriz energética. En primer lugar, derivado de la introducción de las energías renovables, con avances muy significativos en eólica, proyectos importantes en biomasa, solar térmica y biocombustibles. La apuesta a mejorar sustancialmente el respaldo firme con una nueva central térmica de ciclo combinado; el aumento de la disponibilidad de gas natural en el país como resultado de la construcción de una planta regasificadora flotante. Paralelamente, el avance de los proyectos de integración y cooperación energética en la región, a partir de los acuerdos entre nuestros países que permitirán a Uruguay a través de una gran obra de interconexión eléctrica con Brasil sumar ésta a la ya disponible con Argentina, con quien se construirá además la regasificadora, proyectándose a su vez el intercambio energético con Paraguay y Bolivia, así como profundizar los acuerdos de cooperación con Venezuela que han sido favorables tanto para el suministro de petróleo al país como para abrir a las empresas públicas del Estado nuevas perspectivas, dado que ANCAP encarará la explotación de yacimientos maduros de petróleo en la faja del Orinoco en el marco de una política petrolera que incluye las exploraciones de petróleo en la plataforma continental y marítima de nuestro país (onshore y offshore) en el marco de la cual se acaba de lanzar la Ronda Uruguay II con presencia de empresas de primer nivel internacional interesadas en la propuesta.

Rol del Estado, Empresas Públicas e Inversión Privada 

Uruguay cuenta con una Política Energética que desarrolla una estrategia de largo plazo (2005-2030) concebida en el primer gobierno del Frente Amplio, impulsada en esta administración y concertada como Política de Estado a través del acuerdo con todos los partidos políticos con representación parlamentaria del país que aportaron a la misma. Su objetivo central es la satisfacción de todas las necesidades energéticas nacionales, a costos que resulten adecuados para todos los sectores sociales y que aporten competitividad al país, promoviendo el uso eficiente de la energía, procurando la independencia energética del país en un marco de integración regional, mediante políticas sustentables tanto desde el punto de vista económico como medioambiental, utilizando la política energética como un instrumento para desarrollar capacidades productivas y promover la integración social. Para alcanzar este objetivo, esta política se estructura en 4 grandes ejes estratégicos: institucional, de la oferta, de la demanda, y un eje social. 

El esquema institucional articula la participación y los roles en un sistema en el que el Poder Ejecutivo diseña y conduce la política energética, articulando a los diversos actores. Se impulsa el desarrollo de empresas estatales modernas, eficientes y dinámicas (UTE y ANCAP) como el principal instrumento para la aplicación de dichas políticas. Los actores privados participan de acuerdo a las condiciones definidas por el Poder Ejecutivo, contribuyendo al desarrollo del país productivo; y la Unidad Reguladora (URSEA) regula y fiscaliza en aspectos de seguridad, calidad y defensa del consumidor, a partir de los lineamientos definidos. A su vez se considera fundamental que el marco regulatorio de todo el sector energético y de cada subsector sea claro, transparente y estable, brindando garantías a todos los actores (consumidores, empresas públicas y privadas, etc.). 

El eje social se orienta a promover el acceso adecuado a la energía para todos los sectores sociales, de forma segura y a un costo accesible, utilizando la política energética como instrumento para promover la integración social y mejorar la calidad de nuestra democracia. A su vez se plantea obtener mejoras a nivel de la demanda promoviendo políticas de eficiencia energética en todos los sectores de la actividad nacional (industria, construcción, transporte, agro, hogares, etc.) y para todos los usos de la energía (iluminación, electrodomésticos, vehículos, etc.) mediante un mejor uso de los recursos energéticos, sin tener que disminuir los niveles de producción, el confort y la atención de todas las necesidades cotidianas, impulsando un cambio cultural en relación a los hábitos de consumo, a través del sistema educativo formal e informal.

Hacia una nueva matriz energética 

El componente fundamental de la nueva política consiste en la apuesta a la diversificación de la matriz energética, tanto de fuentes como de proveedores, procurando reducir costos, disminuir la dependencia del petróleo y buscando fomentar la participación de fuentes energéticas autóctonas, en particular las renovables, en franco desarrollo en el país. Con ello se propicia además, la transferencia de tecnología, el desarrollo de capacidades nacionales, y se asume un compromiso con el impulso de las “energías limpias” que aporten al desafío colectivo de preservar el medio ambiente. Uruguay asumió, avanzar hacia el 50% de energías renovables en su matriz primaria, con horizonte 2015, lo cual constituye un ambicioso objetivo que muestra el alcance de los planes en curso. La riqueza de los recursos naturales del país (hídricos, eólicos, solar y de biomasa), el potencial de las capacidades profesionales y técnicas de su gente, la voluntad política de avanzar en esa dirección, junto a la convicción de que en la capacidad que tengamos de aprovechar ese potencial radica gran parte de las posibilidades del país y sus nuevas generaciones, convirtieron los sueños en objetivos realizables. 

A la larga experiencia de aprovechamiento de la energía hidráulica en grandes represas, como la de Salto Grande, entre otras, cuyo estudio de repotenciación está en curso, se sumó el desarrollo de la energía eólica en el país. De una etapa experimental transitada en el anterior quinquenio, que incluyó el desarrollo de los estudios diagnósticos sobre el potencial en el país que concluyó con la elaboración de un Mapa Eólico con aporte fundamental del sector académico, y la construcción de las primeras granjas o pequeños Parques de 5, 10 y 20 Megawatios (en adelante MW), se ha avanzado a la etapa actual con la política consolidada en la que se instalarán Parques de 40, 50 o más MW con una proyección inicial de una meta que planteaba alcanzar la incorporación de 600 MW en el período, la que se corregirá al alza debido el éxito obtenido en las licitaciones para la construcción de estos Parques Eólicos de mayor porte. La presentación en la primera de ellas, por 150 MW, de 22 proyectos por 950 MW, y de 23 por 1.100 MW en la segunda, da cuenta de la dinámica del proceso iniciado. A su vez, se apuesta a complementar estos Parques con un aprovechamiento en pequeña escala del potencial eólico. Uruguay se convirtió el pasado año en el primer país de Sudamérica que permite la conexión a la red de microgeneración renovable, apostando al desarrollo de la instalación de microeólica, solar y microhidráulica que permitan el aprovechamiento de estos recursos en todo el país. 

Otra línea de acción que avanza tiene que ver con la generación a partir de Biomasa, con diversas plantas instaladas y la meta de alcanzar los 200 MW instalados como referencia a la cual avanzar en el mediano plazo, con un aprovechamiento del 30% de los residuos agroindustriales y en el futuro, residuos urbanos transformados en energía. 

A nivel de generación térmica también en el período crecerá el respaldo de energía firme mediante la ampliación de Punta del Tigre donde se instalará una Central de Ciclo Combinado por primera vez en el país con dos turbinas a gas y una a vapor, con una capacidad de generación que se estima podrá ubicarse entre los 370 y 520 MW que se añadirán a los 300 MW existentes más que duplicando la potencia allí instalada hoy. Incorporaciones todas, que pueden ser dimensionadas si tenemos en cuenta que el promedio anual y el pico del país se ubican aproximadamente entre los 1.100 y 1750 MW, lo que habla de la importancia del crecimiento en capacidad que supondrán las inversiones planteadas. 

A su vez, a partir de Leyes específicas dictadas para su promoción, también se avanza en el desarrollo de la energía solar térmica y de los biocombustibles. Se confeccionó en el período un Mapa Solar, se promueve la fabricación nacional y el remplazo de calefones por colectores solares para el calentamiento de agua, y se iniciaron los primeros proyectos experimentales de energía solar fotovoltaica. 

En materia de Biocombustibles, cuya promoción también ha sido dispuesta por Ley, se concretó el proyecto impulsado por ANCAP de la empresa agroindustrial Alcoholes del Uruguay S.A. (ALUR) que produce etanol, biodiesel, azúcar, energía eléctrica y alimento animal en la planta de Bella Unión, estando en marcha un nuevo proyecto de etanol en base a granos en la ciudad de Paysandú y una nueva planta en Montevideo. La planta de etanol que se instalará en Paysandú se plantea alcanzar el objetivo de adicionar un 10% de etanol en las naftas, que duplica el 5% establecido por la ley; abastecer un 100% de la demanda interna de alcohol neutro potable y de etanol industrial, y que eso se haga procesando un 100% de materia prima nacional. La producción principal será bioetanol pero también lo que se llama DDGS, que es un alimento animal de alto valor. También se producirá energía eléctrica, utilizando biomasa. El proyecto de biodiesel se construye en la vieja planta de alcoholes de Capurro aprovechando la proximidad con la refinería donde el biodiesel se mezcla con el gasoil, y permitirá cumplir con un 5% de esta mezcla obligatoria en el año 2012. 

Estos y otros proyectos como los de exploración y explotación de petróleo y gas offshore de ANCAP, expresan la dimensión de las inversiones proyectadas en el sector energético uruguayo, y de la profundidad de los planes de una política energética que el país demandaba hace años, y que sustentada en las apuestas a la significativa diversificación de la matriz y a la cooperación regional como pilares para el desarrollo, abre desafíos y perspectivas más que esperanzadoras para el proyecto de desarrollo nacional con justicia social que impulsamos desde el Frente Amplio. | UNOMASUNO - Publicación de la Vertiente Artiguista